Medio ambiente y permacultura

BOMBAS DE SEMILLAS: SONRISAS EN EL BOSQUE

Reseña de Guerrilla Verde: Taller de bombas de Semillas

Escribe: José Luis Paucar Cotrina

Muchas veces nos preguntamos cómo una semilla puede ayudar al planeta si es tan pequeña. Es simple: cada semilla es una bomba de vida, puede cambiar un espacio o devolver un ecosistema regresando a casa varias especies. Es la naturaleza quien se encarga de recordar al ser humano que este es parte de ella.

El 20 de abril muchas bombas fueron esparcidas en el bosque de Angolo II (Desierto del bosque seco en Mórrope), una Guerra Verde. Esta idea suena muy loca al compartirla con mis compañeros de Iguana org: ¡Hagamos bombas de semillas para reforestar el bosque, aprovechando el agua, ahora que las lluvias se calmaron!

Hagamos bombas utilizando tierra arcillosa, abono y semillas (De ponciano, algarrobo y angolo siendo algunas de estas especies nativas). Es un trabajo tan sencillo y agradable el amasar la tierra con abono logrando hacer una pelota pequeña donde iba cada semilla. Se conoce a esta técnica como Fukuoka, en lugar de hacer  hoyos en el bosque basta tirar una de estas bombas verdes y dejar que la naturaleza la haga germinar como a cada especie silvestre, creciendo a cada instante dentro del bosque. Fue así como empecé a crear bombas de semillas en mi casa y algunas veces en casa de amigos voluntarios como Flavia Palacios, preparando en total 152 bombas verdes con semillas de árboles  de algarrobo y ponciano.

El día se acercaba. La convocatoria de voluntarios a este taller sonaba como una locura, los inscritos se preguntaban ¿Cómo es esto? ¿Vamos al bosque a aprender con los niños? Al llegar el jueves 20 de abril habían 12 voluntarios llenos de curiosidad por saber cómo es esta Guerra Verde, dándose preguntas y sonrisas en el camino que nos llevaba a la escuela de Angolo II, allá donde los  niños nos esperan con una vibra de sonrisa grande y una maestra que nos da la bienvenida en lengua muchik, lengua originaria que una vez nuestros ancestros usaron en la costa norte del bosque seco de Perú.  Esto nos permitía entender que el lugar donde estábamos es parte de un bosque donde civilizaciones anteriores vivían en armonía con la naturaleza, ahí mismo era donde la vibra de nuestras manos arrojarían estas bombas llenas de vida.

Cada voluntario se involucraba con cada niño y se convertía en uno a su vez, escuchando cada detalle de la preparación y de la importancia de este taller donde el objetivo era volver bosque dejando vida. La teoría terminó y cada grupo entre voluntarios y niños recibían los materiales. Las sonrisas eran extensas y la curiosidad en las miradas de todos los niños, los pequeños y los grandes, por tomar el barro y formar una pelota con semillas. A cada grupo se le entrego media bolsa de humus de lombriz con tres tipos de semillas (algarrobo, angolo y ponciano) mientras en otro lado se preparaba la masa de barro para ser entregada a cada grupo (un kilo y medio de masa para cada grupo). En total, hubieron 5 grupos de trabajo creando 22  bombas de semillas cada grupo con mucha vibra.

El tiempo pasa y se acerca el momento para salir al bosque, no sin antes hacer una ofrenda a la pachamama con semillas y bombas verdes hacienda  un circulo de vida tomados de las manos, mientras Diego Aurazo y su camarógrafo nos acompañan en cada momento, documentando este taller en el aula y el bosque. Es increíble ver como el ser humano vuelve a sentir la vida en sus manos cuando deja de lado los perjuicios de su mente involucrándose con su naturaleza aportando cada detalle de cambio para un mundo mejor. Bastaría una vida para resumir la alegría que vi aquella vez, con niños y voluntarios corriendo por el bosque y una maestra con el rostro sonriente, llena de vida y no de preocupación, esto sucede cada vez que uno se entrega a cada labor de servicio con su Corazón.

Toda esta loca idea nos llevó hacer en total 262 bombas de semillas en varias especies, 152 bombas verdes echas en Chiclayo, 110 bombas verdes hechas por voluntarios y niños en 5 grupos de trabajo. Así se logró el objetivo de este taller: devolver árboles en espacios deforestados por nosotros mismos aprovechando la tormenta y dando calma, recuperando espacios de ecosistemas que estamos perdiendo cada momento.

Gracias por ser parte de un mundo mejor

Materiales utilizados: Tierra arcillosa / Abono humus de lombriz / Agua, vasija o tina / Checos para polvorizar la tierra / Semillas de árboles como: algarrobo, angolo, ponciano / Buena vibra

Fotografía: Hider Sánchez Ruiz Díaz

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Registro audiovisual, gracias a Diego Aurazo (Parada Norte)

Tomas del video:

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